La responsabilidad del conflicto que sacude a la sociedad argentina es, en primer lugar, del Gobierno Nacional

Como un comentarista de la política el Ministro Julio De Vido pone toda la responsabilidad en cabeza de los trabajadores y la patronal por las consecuencias de un conflicto que se viene incubando desde hace mucho tiempo y frente al cual el gobierno lo agravó agudizando la confrontación innecesariamente. Entendemos que es una hora de diálogo para resolver el conflicto y preservar la tranquilidad de los argentinos.

La cuestión de fondo tiene que ver con las limitaciones del modelo heredado hace 9 años de su gestor Eduardo Duhalde. El Gobierno luce profundamente confundido. Merodea el ajuste desde octubre del año pasado sin saber muy bien como encararlo. Primero planteó el tema de las tarifas. Luego el de los salarios. Habla de políticas keynesianas y busca disminuir los salarios de la clase trabajadora imponiéndole límite en las paritarias y no homologando los acuerdos alcanzados entre los trabajadores y los empresarios.

Creyendo que las cosas son como en años anteriores muestra que no entiende la nueva etapa de la realidad. Y en lugar de asumir con humildad esta posibilidad, se monta en una actitud soberbia cerrando el canal propio de la Democracia que es el diálogo.

Su persistencia en mantener el impuesto a los trabajadores bajo la modalidad de “impuesto a las ganancias” es un error conceptual. Pero mantener planchado el mínimo no imponible, alcanzando en la actualidad a 2.000.000 de trabajadores con salarios que apenas alcanzan a cubrir una canasta familiar, resulta agraviante e intolerable; en un contexto de alta inflación. De la misma manera que es arbitrario el límite bajísimo en los sueldos para eludir el aporte de las asignaciones familiares, perjudicando a millones de hogares argentinos.

En ausencia de la Presidente el conflicto estuvo pésimamente manejado. La intervención de la Gendarmería tuvo el peor de los resultados. Puso de manifiesto que el Gobierno Nacional cree que con la represión se puede resolver un conflicto de otra naturaleza, irritó los ánimos de los que ejercían su derecho de huelga y resultó totalmente inútil para abastecer la demanda de combustibles – marcándose en estos momentos una escasez del producto en casi todas las estaciones de servicio-.Cuando la presidente se reincorporó, seguramente mal asesorada, decidió echar nafta sobre el fuego.

Mayor cantidad de errores juntos difícil reunir. Recurrió al Código Penal y la ley Antiterrorista para denunciar al jefe dela CGT y a su hijo Pablo Moyano. Por un lado rompen con un viejo aliado y se distancian de la columna vertebral de su movimiento, disminuyendo su propia base de sustentación social, usan la nefasta Ley Antiterrorista que pondrá a los organismos de Derechos Humanos oficialistas en la difícil tarea de explicar lo inexplicable y finalmente, inducen a un conjunto grande de sectores dispersos a unirse en este polo contrario al kirchnerismo. Ni el Código Penal, ni la Ley de Soberanía Hidrocarburífera, ni la Ley de Abastecimiento resolverán el fondo de la cuestión. El latiguillo que esto es obra de “Clarín, Moyano y Barrionuevo” sostenido por De Vido, aleja al oficialismo de un diagnóstico correcto. Los voceros del oficialismo han fracasado.

Desde nuestro punto de vista este conflicto se resuelve:

1.- Con una convocatoria del gobierno al diálogo con los trabajadores.

Luego:

2.- Eliminando el “impuesto a las ganancias” a los asalariados.

3.- Eliminando topes salariales para las asignaciones familiares.

4.- Homologando los acuerdos paritarios.

5.- Restituyendo credibilidad al Indec, cambiando su dirección y respetando su autarquía.

6.- Consensuando una política anti-inflacionaria para que no siga carcomiendo el bolsillo de los trabajadores y los sectores postergados de la sociedad.

7.- Derogando la ley antiterrorista y la práctica de reprimir la protesta social.

Si el Gobierno cree que aislándose e imponiendo desde el olimpo su voluntad va a repetir los avances reconocidos de los últimos años, está en un error garrafal. El tiempo económico, social e institucional es otro y no comprenderlo puede resultar en una conducta “auto-destituyente”.

Mario Mazzitelli
Secretario General del Partido Socialista Auténtico (PSA)