“Es la matriz distributiva, estúpido”

Observaciones rápidas y superficiales de coyuntura para la nueva etapa. (57).

Martes, 18 de octubre de 2016

“Es la matriz distributiva, estúpido”

Hoy es día de evaluación educativa. Todavía no es tiempo de “evaluar” el “operativo aprender”. Puedo adelantar sí, que todo lo que se haga en torno a la mejora de la educación me parece bien. Es obvio. Sucede que escuche al presidente decir que se alcanzará “la pobreza 0 a partir de la educación y el empleo de calidad”. Suena bien a los oídos, pero considero que es falso. Por lo menos en los tiempos que requiere la biología y la política. Como trataré de demostrar un poco más adelante, y a pesar de que Macri es ingeniero, la calificación que le podemos poner en matemática al presidente es muy baja.

El drama de la pobreza pertenece a la forma en que una sociedad distribuye la riqueza. No es, entonces, esencialmente un problema emergente de las carencias educativas o la falta de empleos de alta calidad.

Con una matriz distributiva regresiva e injusta, propia del sistema en el que vivimos, el drama no se resolverá.

Veamos.

Cambiemos 2015 sostenía: “Es inaceptable que en el país haya 14 millones de pobres. La Argentina va a estar bien sólo si todos los argentinos estamos bien. Un país con 14 millones de pobres, como el que tenemos ahora, no puede estar orgulloso de sí mismo”.

Este mensaje de campaña es claro. Tan claro como que se trataba de una mentira para engañar a los pánfilos.

El kirchnerismo no supo, no pudo o no quiso resolver el problema de la pobreza. El macrismo atacó políticamente el lado flaco de una propuesta autodenominada nacional y popular (sic). Era lógico. Un ardid de campaña para ganar la elección.

Ahora, la persistencia en un mensaje (Pobreza 0) que choca con los hechos (1.500.000 nuevos pobres) necesita una explicación. Mauricio Macri (visto como un heredero millonario, cuyos familiares, amigos y vecinos nadan en la abundancia) necesita mostrar sensibilidad social. Eso garpa. De ahí la constancia de decir que todo lo hacen para alcanzar “pobreza 0”. Pero es mentira.

– ¿Cómo? Usted Mazzitelli se atreve a decir que el presidente miente.
– Sí. Aunque reconozco la habilidad del nuevo relato.
– ¿Cómo puede demostrarlo?
– Bastante fácil. Veamos tres párrafos del último escrito del presidente elaborado para la agencia oficial Telam.

1.- El presidente Macri nos dice el pasado 10 de octubre, a exactos 10 meses de haber asumido como presidente: “Pobreza cero es nuestro horizonte a largo plazo,…” Aquí caben muchas apreciaciones pero tomaré dos frases para empezar: “A largo plazo todos estaremos muertos”, del economista John Maynard Keynes. Y otra de la dictadura del 66: “…la Revolución argentina tiene objetivos, pero no plazos”.

Para un gobierno tener objetivos sin plazos es tan estúpido como tener plazos sin objetivos.

Ahora dejo los comentarios y pregunto ¿A qué se refiere con “nuestro horizonte de largo plazo”?

Voy a intentar descifrar “el largo plazo”.

Indigentes. Empiezo el análisis por los compatriotas que viven en la indigencia. El Indec divide a los argentinos en “no pobres” el 67,8%, “pobres” el 25,9% e “indigentes” el 6,3%. Este último sector, el más hundido de todos, está compuesto por alrededor de 2.770.000 personas. Aproximadamente 46 estadios de River repletos. Corresponde que nos detengamos en este sector porque la pobreza 0 se alcanzará cuando todos ellos superen la línea de pobreza.

¿Qué es ser indigente? “Las mediciones del Indec se basan en la consideración de indigente a aquella persona o grupo familiar que no cuenta con los ingresos mínimos como para comprar los alimentos indispensables de subsistencia comprendidos en la Canasta Básica Alimentaria, que costaba 5.175,92 pesos en agosto para una familia compuesta por dos mayores y dos niños de 6 y 8 años”.

Para simplificar digamos que: casi tres millones de argentino tienen un ingreso por persona inferior a $ 1.294 mensuales. La pregunta es: ¿Cuándo superarán estos compatriotas la línea de pobreza? (Para el mismo grupo familiar se deja de ser pobre al superar un ingreso de $ 12.489,37; es decir $ 3.122 por mes por persona)

Aclarando aún más. Si mantenemos esta matriz distributiva y ubicamos al crecimiento económico como fuente de resolución del problema, el interrogante es ¿Una persona que hoy tiene un ingreso inferior a 1294, cuando tendrá uno superior a 3122? Es decir ¿Cuándo el crecimiento económico permitirá que los menos de 1294 se transformen en más de 3122? Respuesta: “Cuando el PBI per capita crezca más del 142%”. Pero ¿Cuándo ocurrirá eso?

(Hagamos una “hipótesis optimista”. Supongamos que por muchos años no medie ninguna crisis -como este año que el PBI caerá 2% -, conjeturemos que el PBI crecerá a razón del 3% anual y agreguemos que la población argentina crecerá a razón del 1,20% cada uno de esos años. Esto da un crecimiento del PBI per cápita inferior al 2%. Para el caso lo imaginaremos del 2%)

Resultado: en 45 años el PBI per cápita alcanzará el objetivo. Es decir a valores constantes (abstrayéndonos de los cambios sociales, tecnológicos, etc.) en 45 años, los 1294 pesos se habrán transformado en más de 3122. Eureka. Ahora sabemos la verdad. El largo plazo es el año 2.061 d.C. Siempre que la cosas vayan bien. Porque en realidad uno nunca sabe.

Algunos por razones biológicas tenemos “0” expectativa en llegar a tan histórica fecha. Otros, en cambio, pueden sentirse en condiciones de hacerlo. (No “todos estaremos muertos en el largo plazo” señor John Maynard Keynes). Macri, como queda claro, trabaja para ellos en el largo plazo.

2.- En la misma nota que escribió para la agencia Telam dijo: “Decir la verdad es, muchas veces, un acto de valentía (…) Hoy sabemos que uno de cada tres argentinos está en situación de pobreza y no podemos quedarnos con los brazos cruzados. Aunque el dato es nuevo, la situación no lo es: lo sabíamos, lo veíamos al recorrer el país.”

Claro que lo sabíamos. Todos, menos algunos imbéciles, sabíamos que no teníamos menos pobres que Alemania.

Sabemos que el problema es grave desde el punto de vista humano, que cae con mayor fuerza sobre los niños y los jóvenes, y que estamos comprometiendo al unísono el presente y el futuro. Pero no era un problema del gobierno K. De hecho el gobierno K ya no está y el problema se agravó.

Mi diagnóstico es que se trata de un problema sistémico. El sistema adoptado las últimas décadas de capitalismo periférico y dependiente, conlleva un régimen de distribución del ingreso cuya primer boca a alimentar es la del capital más concentrado. Ellos dicen: “Lógico, para que inviertan, creen trabajos de calidad, generen recursos para la educación, todo lo cual va a sacar a la gente de la pobreza”. ¿Estamos obligados a escuchar tanta pavada?

Hay inversiones financieras que rinden grandes ganancias a los tenedores del capital y no redundan en ninguna mejora para el pueblo. Peor aún, en muchos casos se hipoteca el futuro como viene ocurriendo desde hace décadas con la deuda eterna. Tenemos inversiones mineras que crean mínimo empleo por pocos años, extraen y se llevan nuestras riquezas minerales dejándonos como pasivo ambiental la contaminación del agua, la basura, la destrucción del paisaje, etc. Existen inversiones tecnológicas que permiten una mayor productividad; al costo de despedir personal, que se vuelve superfluo frente a la robotización o la informatización. Ni el agro, ni la industria, ni los servicios parecen estar en condiciones de resolver el empleo de calidad en la escala que el país necesita. Esa es la verdad. Que puede transformar la sociedad en un paraíso si sabemos aprovechar las ventajas o en un infierno para muchos si solo pensamos en términos de acumulación y concentración del capital.

3.- Y en la nota antes señalada, resumirá su modestísimo proyecto de la manera siguiente: “Las condiciones para que la Argentina crezca están dadas: salimos del cepo, terminamos el conflicto con los holdouts, comenzó a bajar la inflación y tenemos datos confiables. Es un escenario que invita a que haya cada vez más inversión en el país, que va a generar nuevos puestos de trabajo y nos va a permitir avanzar hacia un país sin pobreza”

Claro que se crearán puestos en el área de la alimentación, la maquinaria agrícola, laboratorios, reconversión energética, máquinas-herramientas, industrias tecnológicas, turismo, etc., etc. Eso es bueno. Sin embargo, hay que prever que no alcanzarán y habrá que planificar estratégicamente la respuesta al tema. ¿Tiene el gobierno un plan en este sentido? Al observar el manejo improvisado y politiquero que tuvieron sobre el empleo del Estado (despidiendo a algunos para el ingreso de los amigos) podemos afirmar sin dudar: no tienen plan.

El repunte que podremos advertir los próximos meses impulsado por el gasto (deuda en gran medida) a través de la obra pública, el pago a los jubilados, o la recuperación agraria, etc.; será apenas una ilusión pasajera. Hay una pobreza estructural/sistémica que vino para quedarse y nada serio se está encarando para resolverla.

Cambiar la matriz distributiva

Según escala de ingreso individual para el segundo trimestre de 2015 del Indec; el 10 % más pobre recibe el 1,5% del ingreso, mientras que el 10 % más rico se lleva el 28,2%. La relación es 1/19. Es muy injusta.

Nosotros presentamos una propuesta concreta de Ingreso Básico Universal en 2005 para superar esta situación. La transformamos en el libro “Socializar la Herencia Difusa” en 2013, para erradicar la pobreza y la indigencia del suelo argentino. El candidato Macri 2015 sostuvo como promesa de campaña el Ingreso Universal Ciudadano. La herramienta por tanto es conocida. “Si se puede”. Pero no lo hacen porque no quieren afectar sus privilegios.

Una forma d_mg_1518e resolver el problema (sin afectar en exceso el interés de los sectores conservadores) es reasignando partidas presupuestarias parasitarias y “la mayor parte de la riqueza originada en el crecimiento económico”, a la elevación social de nuestro pueblo a través del IBU. De esa manera sí cambiaríamos la historia. Y en alrededor de 4 años estaríamos resolviendo la pobreza de ingresos; cimiento ineludible para resolver en otros 4 años el resto de los problemas inherentes a este drama. Estaríamos en 2025. Que a todas luces movilizaría todos los motores en torno al objetivo, dado que, resulta más creíble y accesible que el inalcanzable 2061.