“La ciudad de Bs As no debería endeudarse en dólares norteamericanos si va a gastar pesos argentinos.”

La Ciudad de Buenos Aires no debería endeudarse en dólares norteamericanos si va a gastar pesos argentinos.
 
 El 13 de julio de 2017, la Legislatura de la Ciudad autorizó al Poder Ejecutivo de la Ciudad “a contraer uno o más empréstitos públicos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Es decir: tomar nueva DEUDA EXTERNA. Esta vez para el “objetivo loable de urbanizar la Villa 31”
 
El mismo día el “Cronista” titulaba: “Todavía hay espacio para generar emisión de deuda en Argentina”. Palabras del presidente de la banca Morgan.
 
El PRO funciona como polea de transmisión entre el Estado que conduce y el Capital financiero. Por eso desde que llegó a Buenos Aires no le alcanzó el gigantesco presupuesto de la Ciudad y multiplicó por 6 (seis) la deuda; pasando de 567 a más de 3.200 millones de dólares (en pesos más de 54.000 millones, lo que se dice una verdadera hipoteca



 
Deuda “sí o no”
 
El asunto a analizar es si nuestro Estado (tomando en cuenta los niveles nacional, provincial y municipal) “debe o no” tomar deuda. En particular deuda en dólares. Nuestra postura política (PSA) es que, dados los gigantescos bienes naturales de los que dispone nuestra Nación, sus rentas extraordinarias, la fortaleza e inteligencia de nuestro pueblo, la situación privilegiada de no arrastrar conflictos internos de gran magnitud, etc., Argentina no tiene ninguna necesidad de recurrir al endeudamiento externo en dólares.


En el juicio de la deuda que iniciara Alejandro Olmos en 1982 y después de 18 años de pruebas, investigaciones, testimonios, etc. el juez Jorge Ballestero reconoce que la deuda investigada, además de fraudulenta, carece “de justificación económica, financiera y administrativa”.
 
Y si carece de justificación ¿Por qué se contrajo? Simple: como elemento de dominación y saqueo. Dominación para reconvertir la Argentina que a mediados de los ´70 tenía un cierto nivel de desarrollo industrial, técnico, científico, etc. en un país proveedor de materias primas. Saqueo porque ya se llevan pagados entre dinero contante y sonante, privatizaciones, etc. más de 400.000 millones de dólares. Esta sangría impide que tengamos las inversiones que necesitamos para desarrollar al país.
 
Hoy la derecha política aprendió y busca pantallas para justificar la toma de Deuda. ¿Y qué mejor que ponerla en cabeza de los pobres?
 
Fue un rosarino el que hace 56 años pregunto en Punta del Este: “¿No tienen un poco la impresión de que se les está tomando el pelo? Se dan dólares para hacer carreteras, se dan dólares para hacer caminos, se dan dólares para hacer alcantarillas; señores, ¿con qué se hacen las alcantarillas, con qué se hacen las casas? No se necesita ser un genio para eso. ¿Por qué no se dan dólares para equipos, dólares para maquinarias, dólares para que nuestros países subdesarrollados, todos, puedan convertirse en países industriales, agrícolas, de una sola vez? Realmente, es triste.”

La  deuda en nuestro país no funciona como palanca para el desarrollo productivo, científico, etc. Sino como un moderno mecanismo colonial. No es tomando deuda como nos vamos  a desarrollar.
 
La deuda vieja y la deuda nueva.
 
La deuda que sufre hoy nuestro pueblo, mayoritariamente, es la heredada de la dictadura militar. Deuda eterna, perpetua, impagable en la lógica que rige los destinos de la Nación. A esa deuda el gobierno nacional y gobiernos provinciales y municipales, la vuelven a agigantar. Probablemente entre 2016 y 2017 en 70.000 millones de dólares. Acto de enorme irresponsabilidad. Tomar más y más deuda, es una adicción que nuestra dirigencia debería abandonar. Más trabajo y menos deuda. Esa es la verdadera clave.


¿Por qué en dólares si vamos a gastar en pesos?

¿Por qué un gobierno municipal, provincial o nacional que necesita recursos en pesos, debería tomar deuda en dólares? Si va a gastar pesos, le conviene utilizar los instrumentos financieros (de los que se sirve cualquier Estado) para obtener esos pesos. A una tasa de interés razonable. Esa deuda es soberana. Buen negocio y mayor seguridad para el Estado. Negocio aceptable para el inversor local.


Tomar deuda en dólares para gastar en pesos es un tributo colonial al capital financiero. Por más que lo enmascaren no tienen justificación. Por otra parte sus consecuencias son muy dañinas para la economía local y lo estamos sufriendo estos días. (Al ingresar dólares financieros al país y cambiarlos por pesos, se produce una sobre-oferta artificial de dólares haciendo caer el valor del mismo. Esta apreciación de la moneda local le hace perder competitividad a toda la economía y en particular hunde a los sectores menos competitivos. Se subsidia el trabajo extranjero y se deteriora el trabajo propio. ¿Dónde está el negocio? Si al perderse trabajo local también se tributa menos y repercute en menor recaudación para el Estado alimentando el círculo vicioso que tantas veces vimos en el pasado)

El Gobierno de Buenos Aires toma deuda en dólares para gastar en pesos. El absurdo económico toma sentido cuando se lo observa desde lo político: es un tributo al Gobierno de Macri y al Capital Financiero. El realismo político como le llaman algunos, en realidad es parte de una sumisión neo-colonial. La defensa de este endeudamiento en función de hacer obras para los pobres resulta desvergonzada

De manera que: frente a la situación de  requerir financiamiento extraordinario en pesos; un gobierno nacional, provincial o municipal debe buscar otros caminos que el de endeudarse en dólares.

¿Por qué renunciar a los tribunales argentinos?

La prórroga de jurisdicción en tribunales de países centrales conlleva un doble efecto negativo. Por un lado es la capitulación acerca de una imposición del capital financiero. Por otro asume que nuestro Poder Judicial está incapacitado para resolver un conflicto en el marco del derecho. ¿Qué inversor serio invierte en un país sin una Justicia confiable?
 
Ocurre que somos nosotros mismos los que desvalorizamos a nuestro Poder Judicial. Un país soberano no prorroga jurisdicción. No solo porque es una afrenta al honor nacional, sino porque es un pésimo negocio.
 
La deuda es una de las causas del atraso, es hora de entenderlo

El capítulo de la deuda es de enorme gravitación en Argentina. El drenaje de divisas y riqueza es constante. El pago de una parte de los intereses empobrece al Estado y su pueblo. Los intereses que paga el país son altísimos. Todos los créditos vienen condicionados. Cedemos soberanía y riqueza. Y cada vez debemos más.
 
La deuda es co-responsable del 32% de pobres que tiene nuestro país. La deuda es co-responsable de la falta de inversión productiva con las consecuencias sobre el trabajo de calidad tan necesario. La deuda es co-responsable de las carencias habitacionales, barriales y de infraestructura que afectan a millones de compatriotas. Por eso es irritante el argumento que sostiene que debemos tomar deuda externa para resolver dichos problemas.
 
Señores del PRO y sus aliados de Cambiemos, si quieren tomar deuda y tienen el poder de hacerlo, ejecútenlo. Háganse cargo. No lo hagan en nombre de los pobres. Son ustedes los que incorporan un eslabón más a la cadena que -desde principios de los 80- tiene estancada a la Argentina.